Nuestra Constitución vio el escollo de las libertades en el abuso del poder, no el de los particulares. Primero trazó la medida, después estableció el poder. Es un tratado de los límites de los tres poderes del Estado. El Gobierno que se hace banquero, asegurador, martillero, industrial o constructor sale de su rol constitucional.

La Constitución no intenta hacer del país un mercado, ni de la república una bolsa de comercio, ni de la nación un taller. Tomando al país tal como es, por la obra de Dios, con sus necesidades morales y físicas, nuestra Constitución satisface las exigencias de la economía cristiana y filosófica, sin incurrir en los descarríos del socialismo.

Política fiscal
La Constitución Argentina es la primera que distingue la riqueza de la nación de la riqueza del gobierno, estableciendo que la ley fiscal o rentística debe tener el objetivo primario de respetar y proteger los derechos de los habitantes.- No hay renta pública si previamente no hay rentas y capitales particulares que la alimenten.
En un párrafo aleccionador de este libro, indica que "?todo dinero público gastado en otro objeto que no sea el señalado por la propia Constitución, es dinero malgastado y malversado.- Los fondos del Tesoro nacional tienen un fin santo y supremo y quien lo distrae comente un verdadero crimen: ya sea el gobierno cuando invierte mal, ya sea el ciudadano cuando roba o defrauda la contribución que impone una ley de interés general?". Es prioritario instrumentar un sistema fiscal donde la contribución impositiva recaiga sobre todos, igualmente, y sobre cada uno, según sus fuerzas. A ello denomina "igualdad proporcional". Repartir bien el peso impositivo es la clave del sistema. Destaca que en este tema la experiencia más victoriosa en todos los países es la regla que prefiere "muchos pocos" a "pocos muchos".

Propiedad
Alberdi reiteradamente expresa que la riqueza productiva tiene tres instrumentos básicos de gestión: el trabajo, el capital y la tierra. Sin embargo, el término propiedad, en el lenguaje alberdiano, no se encuentra limitado o encasillado exclusivamente al concepto de terruño, o propiedad material ejercida sobre un sector determinado de bienes físicos o territoriales.
Por el contrario, su idea es mucho más abarcativa. Partiendo del derecho natural, indica que la propiedad asegurada constitucionalmente incluye, además del derecho sobre las cosas, la propiedad de las rentas y sueldos del propio trabajo personal, la seguridad física sobre la persona, el goce de los derechos intelectuales y de invención, la titularidad de marcas y diseños industriales, etc.

Trabajo
Juan Bautista Alberdi erige a la iniciativa privada como la fuente más importante de la riqueza nacional. Bancos, aseguradoras, ferrocarriles, comunicaciones, puentes, industrias y todo género de servicios deben estar al alcance de los capitales particulares y del dominio privado.
Para lograrlo sostiene que organizar el trabajo humano no es otra cosa que organizar a la propia libertad en todos sus ramos. Basta abstenernos del viejo sistema prohibitivo colonial, de modo que impere el precepto de "dejar hacer", en donde los otros "impedían hacer".
Corolario necesario del derecho al trabajo son la libertad personal, opuesta al trabajo esclavo, y la igualdad de derechos, que permite al operario aprovechar las utilidades y rentas de su propia producción.
Juan Bautista Alberdi considera que el derecho al trabajo está íntimamente ligado al derecho que tiene su titular de usar y gozar de su producido, lo cual los transforma en un solo derecho, considerado bajo dos facetas inescindibles.

LIBERTAD
El pensamiento alberdiano erigió a la libertad como el derecho básico y fundamental de todas las otras garantías y derechos ciudadanos.  
Esta libertad no es exclusivamente política, sino es la libertad de todo género, tanto personal como ambulatoria, tanto civil como religiosa, tanto económica como intelectual. De otro modo nunca podría prometerla generosamente a todos los hombres del mundo que quisieran habitar el suelo argentino. Es una libertad personal y metafísica, entendida con un sentido universal, para todos los habitantes, sin distingos de nacionales o extranjeros, ya que la coexistencia entre trabajadores extranjeros y argentinos permitirá tornar productiva y fecunda la riqueza patria.